El proyecto fotográfico Un cuerpo callado es comido por sus propias palabras introduce una analogía entre el acto del habla y la acción de alimentarse. La necesidad de expresión de un ser antropomorfo suplanta el discurso de las palabras por el código de los huesos.
Los ciclos de espera y acción* involucrados en el acto de devorar llegan a su punto culmine mediante el registro de los huesos vacunos y osteíctios en tanto objetos sacros. A través del diálogo entre la luz y la forma, el proyecto busca producir un registro elegante de un acto salvaje, dando pie a la posibilidad de reinvención y regeneración.
*Un cuerpo comido
implica muerte
Implica un tiempo
Implica sufrimiento
Implica una espera
Implica un goce
Implica satisfacción
Implica llenarse, tal vez empalagarse
Implica canibalismo
Implica sangre
Implica desarmar y deshuesar
Implica destrucción
Implica una necesidad
Implica regeneración
para reinventarse